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Tres enemigos del Alma
Por Billy Graham
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Vivimos en un mundo de conflictos interminables. Tropas de EE.UU y sus aliados tienen conflictos diarios en Iraq aún cuando las operaciones terminaron el 1ro de Mayo. Pero esos son algunos de los muchos conflictos en el mundo de hoy. La falta de justicia está en conflicto con la legalidad. La Intriga y deshonestidad entran en conflicto con la verdad y la honestidad. La intolerancia se contrapone con la tolerancia y la comprensión humana. La lujuria y el placer entran en conflicto con la corrección y la pureza. La falta de Dios se opone a la corrección. El desorden está en guerra con la decencia y el orden. Mientras el pecado exista, los conflictos continuarán esparciéndose.

La Biblia menciona específicamente tres enemigos: El mundo, la carne, y el diablo. Ellos se combinan para formar un formidable enemigo para vencer y frustrar los planes y el propósito de Dios en las vidas de SU gente.

Primer enemigo: El Mundo
En primer lugar, la Biblia enseña que el Mundo está en Guerra con la mente espiritual del cristiano. La mundanalidad es un sentimiento, un ritmo, una actitud del alma que contempla la vida en un sentido horizontal. Su cabeza nunca se eleva en reconocimiento a Dios. Su mirada se dirige al hombre, nunca a Dios. Es una visión sensual y materialista de la vida que centra su atención en satisfacer los más bajos apetitos y deseos, cegada a las cosas del espíritu. En esta clase de mundo, Dios no sólo es negado, es olvidado.

La Biblia nos advierte, "No amen al mundo ni las cosas del mundo" (1ra de Juan 2:15, LBLA). Y de nuevo "La amistad del mundo es enemistad hacia Dios" (Santiago 4.4, LBLA). Por ello, los cristianos nos encontramos en conflicto diario con el mundo que nos rodea. Pero nosotros no cederemos una pulgada.

Segundo enemigo: La Carne
En Segundo lugar, la carne está en guerra con el cristiano. "Carne" es la palabra que la Biblia usa para describir nuestra vieja naturaleza, la naturaleza del pecado.
El Apostol Pedro, quien conocía muy bien la lucha contra la carne dijo, "Amados, les ruego como extranjeros y peregrinos, que se abstengan de las pasiones carnales que combaten contra el alma" (1 Pedro 2:11, LBLA). La Carne es el enemigo interno, el infiltrado espiritual. Así es que como cristianos, encontramos que el mayor conflicto está a menudo dentro nuestro.

A pesar del hecho de que estamos en Cristo, la desagradable inclinación hacia el pecado está siempre presente para arrastrarnos hacia abajo. La Guerra ha sido declarada. Tenemos dos naturalezas en conflicto pugnando por la victoria. La Biblia enseña: "Porque el deseo de la carne es contra el espíritu y el del espíritu es contra la carne" (Gálatas 5:17, LBLA). Es la batalla entre la vida ego-céntrica y la vida Cristo-céntrica.

La vieja naturaleza no puede agradar a Dios. No puede ser emparchada. Sin embargo, las Escrituras nos brindan esperanzas en este conflicto, porque cuando Cristo murió, El nos llevó hacia la cruz. La vieja naturaleza puede ser anulada y podemos por Fe "considerarnos muertos para el pecado, pero vivos para Dios" (Romanos 6:11, LBLA). La victoria puede ser obtenida.

Pablo dijo que él "no ponía su confianza en la carne" (Filipenses 3:3, LBLA); él no confiaba en la vieja naturaleza. En otra ocasión él dice: "no provean para las lujurias de la carne" (Romans 13:14, LBLA). O aún en otra occasion él dice: "yo disciplino mi cuerpo y lo hago mi esclavo" (1 Corintios 9:27, LBLA). Tenemos que ceder y rendirnos a Dios para que nuestra vieja naturaleza pueda, por medio de la Fe, ser considerada muerta al pecado.

Tercer enemigo: El Diablo
El tercer enemigo que batalla contra el cristiano es el Diablo mismo. El anda por allí para vencerlo. El sabe muy bien que el Hijo de Dios es un peligroso enemigo para su causa. El trató por todos los medios de tentar a Cristo y en estos días está concentrado en sus seguidores. El es el Comandante en jefe de las fuerzas del mal y su principal ataque se dirige a los que están con Cristo y hacen lo correcto.

El Diablo acosa, acusa, tienta, engaña y miente en su lucha contra el cristiano. El trabaja a través de sus aliados, el mundo y la carne. El Diablo usa el mundo y la carne para causar el mayor daño al pueblo de Dios, para entorpecer el progreso de lo correcto, para acobardar a los cristianos, parar la proclamación del evangelio y debilitar la ofensiva del cristiano para favorecer el Reino de Dios.

La Biblia dice "Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efesios 6:12, LBLA). El Diablo es un poderoso enemigo. Nunca subestimen su poder.

Venciendo a los enemigos del Alma
Las escrituras nos enseñan que no debemos amar al mundo y que no debemos debemos satisfacer los deseos de la carne. Las escrituras también nos enseñan como luchar contra el Diablo. Si nos ponemos de pie y resistimos al Diablo, él se alejará de nosotros. No le demos lugar. La Biblia dice, "someteos a Dios" (Santiago 4:7, LBLA), y nos promete que si estamos sujetos a Jesucristo, entonces resistiremos al Diablo y éste huirá de nosotros. El Diablo tiembla cuando oramos. El es vencido cuando citamos o leemos un pasaje de la escritura.

Pero solo podemos resistirle estando sujetos a Dios. En relación al mundo la Biblia dice, "Esta es la Victoria que ha vencido al mundo, nuestra Fe" (1 Juan 5:4, LBLA). En relación a la carne dice "Andad en el espíritu y no cumpliréis los deseos de la carne" (Galatas 5:16, LBLA).

Hay gloriosas noticias para los que están peleando esta batalla. No se nos pide que peleemos solos. Recuerde, Cristo prometió que no nos dejaría o abandonaría. El prometió que después de dejar la tierra el Padre enviaría al Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad llamado "aquel que ayuda", para estar con nosotros y en nosotros para siempre.

Es el Espíritu Santo viviendo dentro de nosotros quien produce la Paz de Dios en nuestros corazones en el medio de la lucha. El mundo no conoce esa clase de Paz. Es sólo conocida por los Hijos de Dios. Esta Paz está basada en nuestra Fe en El.

Como Cristianos, no fingimos creer, no creemos a medias, no creemos hoy y dudamos mañana. Creemos ahora y para siempre. Creemos que nuestros cabellos están contados. Creemos que un gorrión puede caer y nuestro Padre lo sabe. Creemos que el universo es regido por un Creador amoroso.

Encontrando Paz para nuestras Almas
Cuando vemos los conflictos y guerras a nuestro alrededor, y la lucha en nuestro interior, tenemos Paz porque tenemos Fe en el Príncipe de Paz. ¿Conoce usted la Paz que viene de Dios? Usted puede hacer las paces con Dios hoy rindiendo su vida a Jesús. El vertió su sangre y se levantó de los muertos para que sus pecados sean perdonados. Usted encontrará Paz con Dios solo en la cruz de Cristo.

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