Home    |    Actividades    |    Links     |    Recursos    |    Fotos    |    Contacto
Editoriales
La igualdad de los diferentes
Por Carlos Donatucci
ampliar tamaño reducir tamaño tamaño normal

Hace pocos días nuestro congreso aprobó la ley de matrimonio homosexual, convirtiendo a nuestro país en el primero de Latinoamérica en implementar una legislación en tal sentido. Voces de aprobación de distintos sectores de nuestra sociedad se hicieron sentir de inmediato aplaudiendo semejante muestra de progresismo y amplitud de criterio. Nuestra presidenta envió felicitaciones estando de gira por China, dando amplias muestras de satisfacción ante la medida tomada por el congreso. Cabe destacar que fue el Frente para la Victoria el partido que se ocupó de boicotear los otros proyectos presentados, por ejemplo el de la Unión Civil, dando una muestra más de que nuestro país no tiene un gobierno democrático sino que estamos gobernados por una dictadura plutócrata.

Es difícil entender cuál es el interés que se esconde detrás de la activa participación del Matrimonio Presidencial para que esta ley fuera aprobada. Una cortina de humo para esconder problemas más serios, dicen algunos; fines electorales, dicen otros. Lo cierto es que es durante la gestión de este gobierno que se ha dado este paso que afectará sin duda a muchas personas de aquí en adelante.

También resulta un tanto sospechoso el accionar de la comunidad homosexual en relación a este tema. En una época en la cual la institución matrimonial está en franca decadencia, ellos se empeñan en alcanzar ese derecho con un ahínco tal que resulta francamente desconcertante, como si sus vidas dependieran de ello. No creo que el objetivo final sea alcanzar conquistas legales que sirvan para formalizar el vínculo homosexual, ya que ello hubiera sido fácilmente alcanzable. Tampoco creo que el tan utilizado argumento de la discriminación sea aceptable ya que Argentina es uno de los países más “gay friendly” del mundo, es decir, más amigable con los gays.

Equiparar la unión homosexual con el matrimonio heterosexual es establecer que la homosexualidad es aceptable, simplemente una opción más que el ser humano puede hacer según su libre albedrío. Este es el gran objetivo detrás de la escena, considerar “normal” la homosexualidad en lugar de considerarla una desviación o aberración del uso natural del sexo por parte del ser humano, tan proclive a caer en este tipo de prácticas distorsivas.

Está demás decir que no coincido para nada con la decisión tomada por nuestros congresistas. Sin embargo no me siento inclinado a iniciar cruzadas en contra de leyes civiles que pueden no coincidir con aquellos principios que rigen mi forma de vida. Entiendo que el objeto de esta ley es legislar para un grupo minoritario que necesita de esa legislación para regular ciertos aspectos legales relacionados con su situación particular. En un país democrático esto debe ser sino aceptado, al menos tolerado.

Lo que considero cuestionable en este accionar, es haber tomado por asalto una ley dedicada a tipificar la unión heterosexual y deformarla totalmente para adecuarla a algo para lo que no fue originalmente concebida, afectando los derechos de aquellos que estaban alcanzados por dicha ley. Ya sabemos cómo funcionan las cosas en este país. Se escriben leyes a los mordiscones, sin tomar en cuenta las implicancias que su implementación pueda tener para nuestra población. Hay sobrados ejemplos de leyes dictadas que luego no han podido ser reglamentadas convenientemente.

¿Por qué no se pudo dejar el “matrimonio” como estaba, destinado histórica y culturalmente a las parejas heterosexuales y crear una nueva figura para tipificar la unión homosexual? ¿No son acaso los homosexuales un grupo “diferente”, con diferentes problemáticas y particularidades? ¿No merecían una legislación que considerara específicamente las necesidades inherentes a la naturaleza de dicha unión? La adopción es quizás el ejemplo emblemático de la falta de criterio de aquellos que pergeñaron este engendro.

Creo que se ha cometido un terrible acto de discriminación hacia las parejas heterosexuales que ven ahora afectadas sus vidas en un sinnúmero de maneras al querer modificar la legislación vigente de la forma en la que se lo ha hecho. Permitir que los homosexuales contraigan matrimonio no convertirá dicha unión en algo “acorde al orden natural” de la vida humana. Simplemente ratifica la enorme capacidad autodestructiva del ser humano.

Está claro que el primer matrimonio de estas características será seguido con mucho interés por los medios y la ciudadanía en general. Correrán ríos de tinta celebrando la amplitud de criterio de los argentinos. De seguro el matrimonio número 1000 se celebrará en el mismo pacífico anonimato en el cual transcurren todos los matrimonios en nuestro país, ya que la urgencia por sangre fresca desviará las miradas de todos hacia otros lados. De seguro la comunidad homosexual irá detrás de otras metas para ubicarse en el foco de la escena en pos de lograr la tan ansiada “igualdad” de los diferentes.

Mientras tanto las fronteras de nuestra ética se desdibujan, los principios rectores de la esencia humana siguen deteriorándose y nuestra vida sigue perdiendo calidad. Entonces otros conceptos considerados no aceptables comenzarán a estar bajo la mira de algunos. Podríamos considerar entonces aceptable la poligamia. ¿Por qué no? También podríamos entonces considerar normal la zoofilia, el incesto, la pedofilia, la necrofilia, el troilismo, el fetichismo, la coprofilia y otro tipo de parafilias a las que el ser humano se entrega en su tan fecunda imaginación. ¿Quién tendrá entonces la autoridad moral o intelectual para opinar en dicha materia?

Demos las gracias a nuestros legisladores por poner a nuestro país en el lugar en el que, ciertamente, merece estar y sigamos siendo firmes en nuestras creencias y principios sin miedo a que alguno tilde de “retrógrados” a los que opinan diferente.


© Iglesia Evangélica Bautista del Once - Ecuador 370 - Capital Federal - Argentina - info@ibonce.org.ar - (54 11) 4861-0448