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El Camino 229 | 17-08-2018
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II Corintios 1:4-6; 2:14; 4:15-18|DISCIPLINATE A “LO QUE ES”

Consideremos otro aspecto que debe ser disciplinado:

7. Disciplínate a “lo que es”. Hay muchos que se golpean inútilmente contra las rejas de la vida, quebrándose las alas, porque no pueden volar: “Si estuviera yo allí, o en cualquiera otra parte, menos aquí, estaría bien.” Sueñan con lo que harían si no estuvieran donde están.

Pero siempre tenemos que vivir donde estamos. Los hijos de Israel vivieron del maná en el desierto mientras peregrinaban hacia la tierra prometida. Maná significa “lo que es”. Vivieron de “lo que es”. Tú y yo debemos vivir de “lo que es”, aunque esperemos vivir de “lo que será”. Los hijos de Israel se cansaron del maná, pero de él se mantuvieron hasta que llegaron a la tierra prometida. Tú y yo podemos cansarnos de “lo que es”, pero debemos aprender a sustentarnos con él hasta que lleguemos a la tierra prometida.

En mi viaje de vuelta de Sudamérica, fui relegado en Trinidad, por dos pasajeros locales con preferencia. Yo era un pasajero “en tránsito”. Eso significaba perder importantes reuniones públicas en Miami, planeadas desde hacía mucho. El oficial encargado de las prioridades convino en que yo había recibido un “trato bastante rudo”. Esas palabras me resultaron reveladoras: “Señor, no pido un trato preferencial; pido que me ayudes a soportar cualquier trato que reciba, y utilízalo.” Me sentí perfectamente tranquilo. Esa frase ha quedado conmigo como una bendición. Viví por ella durante ese período de espera, viví por “lo que es”, y he vivido de esa manera muchas situaciones semejantes desde entonces. Valía la pena la demora para recibir esa frase. Es posible rescatar de cualquier situación injusta e imposible, algo que la transforma de confinatoria en contribuyente.

Un cartero tuvo a los cincuenta años un ataque que le paralizó un brazo y lo dejó semitullido de una pierna. Sus días de cartero habían terminado. Pero no fue así. Todavía sigue repartiendo cartas, y todas de buen ánimo. Se sienta en la puerta de su casa, saluda cordialmente a todo el que pasa; es el centro del buen ánimo de la ciudad. Vive de “lo que es” y está ayudando a una ciudad al hacerlo.

Oh Cristo, te doy gracias porque tú viviste del maná de los años silenciosos de oscuridad de Nazaret, y viviste de ese maná gloriosamente. Ayúdame a vivir de lo que venga, bueno, malo o indiferente. Entonces viviré. Amén.

Afirmación para el Día: "Si no consigo lo que quiero, querré lo que consiga".

El Camino - Stanley Jones
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