Tomás Mackey
1. El nacimiento de Jesús está enmarcado por la llegada de la alegría. La alegría es un trabajo profundo del Espíritu Santo en nosotros. La alegría es una manifestación de la salud espiritual de una persona y de una comunidad que vive lo que Jesús produce en sus seguidores. Descubrimos que un mundo sin Jesús ofrece demasiadas notas de temor, de incertidumbre, de muerte. En respuesta al nacimiento asumo el desafío de vivir la vida de forma gozosa, afirmativa, y celebratoria.
2. El nacimiento de Jesús nos recuerda que El viene a salvar al pueblo de sus pecados. Jesús nace porque los humanos tenemos una naturaleza propensa al pecado. Esto implica una limitación importante en la manera en que encaramos y protagonizamos nuestra vida. A esta limitación podemos agregarle la torpeza de no reconocerlo y vivir como si no fuéramos lo que somos. En mi caso personal todas las veces que ignoré este hecho me he visto perjudicado, he sufrido y no he podido mirar a los demás, a la sociedad, y a mí mismo con sabiduría. En respuesta al nacimiento de Jesús respondo con el compromiso de cambios de conducta, de prioridades, de conversión, de una vuelta hacia El.
3. El nacimiento de Jesús no sólo muestra un estilo de vida diferente, sino que me habilita para poder vivirla. El nace para que por medio de El podamos ser aquello que Dios planea para nosotros. El es "habilitador de vida", posibilitador de vida. En respuesta al nacimiento renuevo mi confianza en El, y mi seguridad en que El me ayudará a hacer posible mi proyecto de vida.
4. El nacimiento de Jesús ocurre para que El se convierta en modelo de vida para todos. El es maestro de vida por lo que enseña y por lo que vive. El ofrece un contenido de estilo de vida ejemplar, pero además encarna tal modelo. En respuesta al nacimiento de Jesús me comprometo a profundizar su estilo de vida, y a procurar vivir como El en todo momento de mi vida diaria. Muchas cosas valoradas en diferentes momentos de la historia, y de nuestras propias vidas caducaron. Pero el estilo de vida de Jesús jamás perece, ni envejece, por el contrario brillan cada día con más claridad y urgencia. Focalizar todos mis esfuerzos para procurar ser como El, es la mejor inversión que pueda hacer.
5. El nacimiento de Jesús es la demostración más clara de la presencia de Dios con nosotros (Emanuel). En respuesta al nacimiento de Jesús quisiera vivir todo lo que soy y hago dentro de la sociedad como es digno de su presencia en el mundo. Más aún, la encarnación muestra a Dios viniendo a vivir como ser humano, siendo simultáneamente Dios, dentro de este mundo. Esto confirma que Dios tiene una misión en el mundo, que El mismo encarna. La encarnación me desafía a vivir todo lo que emprenda de manera transparente para que su divinidad se refleje en cada detalle de mi vida.
6. La encarnación pone en evidencia el alto valor que Dios mismo le asigna a la vida humana. En respuesta a este valor que Dios asigna a cada persona, cada celebrante de la navidad haría bien en desafiarse a vivir de acuerdo a ese valor que El mismo le asigna a su persona. En contraste con la alegría del nacimiento, produce tristeza el ver el poco valor que le damos a la vida, si evaluamos este valor tomando en cuenta algunos de nuestros comportamientos: No siempre priorizamos para nuestra vida lo esencial, No vivimos de acuerdo a los que consideramos nuestros principios. Nos cuesta controlar lo que consideramos nuestras conductas antisociales. Con mucha frecuencia no manejamos nuestras emociones que se tornan enfermantes. Postergamos indefinidamente lo que decimos que debiéramos hacer, por urgencias que a veces nosotros mismos fabricamos. Solemos decir que lo espiritual es valioso pero en la realidad no siempre ocupa el valor central. Amamos a nuestros hijos pero el modelo de vida que le damos no siempre es la expresión de lo mejor que podemos ser. En respuesta a la encarnación quisiera vivir de tal manera que mi vivir honre a la vida.
7. El nacimiento de Jesús es para la salvación, tal como su propio nombre lo indica. La salvación traída por Jesús produce un cambio constante en nuestra vida hasta que Cristo mismo sea formado en nosotros. En respuesta a su nacimiento para traer salvación, me comprometo a dar mi vida como una ofrenda viva, como sugiere San Pablo, en aceptación de su salvación, y permitiendo, de esta manera, que la transformación que El ofrece sea continúa. La vida en continua reforma es la forma más plena de vivir. El detenimiento de cualquier crecimiento, el físico, intelectual, emocional, y naturalmente el espiritual es triste. Uno de los temas más dolorosos para el propio Pablo es el infantilismo espiritual. En cambio, el desafío es que nuestro ser interior se transforme de día en día por la acción de aquel que nace para que pueda lograrlo.
8. El nacimiento de Jesús muestra la generosidad de Dios. Su vida toda, en realidad es dación amorosa. En respuesta a su nacimiento quisiera vivir generosamente. Darme generosamente. Afinar la inteligencia para usos mejores, darle salud a mis emociones para que sean nutritivas, usar mis recursos de manera productiva para la vida. Se pueden poseer muchos recursos y vivir egoístamente, pobremente, mezquinamente.
9. La encarnación muestra la trascendencia y la inmanencia de Dios en simultaneidad. En respuesta a su encarnación me experimento desafiado a vivir la vida diaria en búsqueda de su santidad, a ser plenamente humano y a la vez hijo de Dios.
10. El nacimiento de Jesús es un milagro vivido en la simpleza de una familia humana común. En respuesta a su nacimiento vale la pena preguntarse, ¿cómo emplear los poderes que Dios nos permita adquirir de manera sencilla y humilde? ¿Cómo emplear cualquier poder para servicio y con actitud servicial?
11. El nacimiento de Jesús muestra la gracia y la compasión de Dios. En respuesta al nacimiento recuerdo que soy resultado del don de Dios, y me siento desafiado a actuar de la misma manera con otros.
12. El nacimiento de Jesús muestra que Dios mide lo que es importante y valioso con criterios diferentes a los míos. En respuesta a su nacimiento me desafío mirar y valorar con los ojos de Jesús.
13. El nacimiento de Jesús es denominado una buena nueva, en respuesta a la misma asumo el compromiso de vivir anunciándola y a vivir bajo su expectativa que es la manera esperanzada de vivir, la única que se ajusta a la realidad.
"El mundo ciertamente continúa experimentando violencia y tragedias, pero en medio de grandes traumas, nosotros como cristianos nunca debemos olvidar que Dios nos visitó en Emanuel, de modo que pudiéramos ser testigos de algo distinto al reino de la maldad y del infortunio. En este tiempo de navidad, entonces, oramos para que puedan sentir la presencia de nuestro maravilloso Señor". (Gerald Borchert)
