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La fé de mis mayores
Por Aldo Broda
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Aldo Broda
Una manifestación suprema del Espíritu Santo en la vida de una familia

“¡Aldo tiene una historia fantástica que contar! La cuenta con pasión. Con admiración, con gratitud y propósito. Es uno de esos relatos atrapantes en donde el lector es llevado con sumo interés hasta el final .

Es la historia de una abuela, de una Biblia, una fe, un pueblo, miles de personas y centenares de iglesias. El autor combina magistralmente la teología y la historia. Dios es presentado como un Dios poderoso, que bendice a sus hijos, que los comisiona y que les da la responsabilidad de administrar su extraordinaria creación.” Esto es parte del prólogo escrito por el Dr. Tomás Mackey.

El Dios de los milagros

En la región de Pinerolo, Alto Piamonte, Italia, dos niñas habían establecido una hermosa amistad. Ambas estaban al cuidado del rebaño de su familia y lo llevaban a alimentarse en las laderas de las montañas donde había abundante pasto. Ambas descansaban en las tardes mientras el ganado pastaba y se entretenían leyendo un librito en el cual se narraba la historia de Jesús. Conocemos el nombre de una de ellas, Paula, de la otra sólo sabemos que era la que llevaba el libro. El interés de Paula por leer las historia de ese libro era tremendo. No veía la hora de encontrarse con su amiga para seguir el desarrollo de las historias. Su alegría duró muy poco, pues un día sus padres le prohibieron volver a juntarse con su amiga.

El tiempo transcurrió, Paula creció, se enamoró de un joven llamado Paolo Broda y de común acuerdo con su esposo decidieron emigrar desde Italia a la Argentina, en busca de un mejor porvenir. Llegaron a fines del siglo XIX y se instalaron en un campo en la provincia de Santa Fe, cerca de algunos parientes que habían llegado un tiempo antes. Lejos de su lugar de nacimiento, Paula siempre recordaba las historias leídas junto a su amiga y anhelaba hallar un libro igual en Argentina.

No resultaba fácil alcanzar el anhelo de Paula. En Argentina, un país en su mayoría católico, el evangelio era incipiente y recién comenzaban a circular algunas Biblias en las principales ciudades, pero no donde vivían las primeras colonias de inmigrantes.

Paula, criada en un hogar católico, asistía todos los domingos a la iglesia acompañada de su esposo e hijos. Ellos creían sinceramente lo que le habían enseñado en la iglesia. Devota y sincera, Paula tenía una vela encendida a cuanto santo conocía. Sin embargo, ella notaba que su ansiedad espiritual no estaba totalmente satisfecha. Esa inquietud le llevaba a pensar más y más en el libro de su compañera allá en el Piamonte de la lejana Italia..

La vida en el comienzo de su estada en el nuevo país no resultaba muy grata. Escasos de recursos, faltos de comodidades en el campo, Paula se veía en apremios para soportar la vida que se le complicaba con la llegada de los primeros hijos y los problemas para su mantenimiento. Inclusive la salud de Paula tenía altibajos y muchas veces necesitó asistencia médica.

Un día, en las periódicas visitas a sus parientes que vivían en un campo cercano, Paula tuvo una gran sorpresa. Conversando con su tía observó que sobre la alacena de la cocina había un libro y le preguntó a su tía:
- ¿Qué es ese libro que tienes allí?
- ¡Oh! –exclamó la tía - ¡Es un libro hereje, es la Biblia!
- ¿La Biblia? ¡No puede ser! –exclamó Paula – ¡La busco desde niña! ¿Cómo la conseguiste?
- Me la dejó un peón que vino a ayudarnos a levantar la cosecha. Yo le dije al cura que tenía ese libro y me lo pidió para quemarlo. Pero a mi me dio pena pues es un libro muy vistoso y muy bien encuadernado.
- Dejame verlo – dijo Paula y lo tomó en sus manos. Al hojearlo. Sin que ella supiera cómo, la Biblia se abrió en el capítulo 2 de Lucas, en el Nuevo Testamento, donde relata el nacimiento del niño Jesús, exactamente uno de los pasajes que más recordaba de sus encuentros con su amiga en las tardes del Piamonte. Como un rayo, su mente voló hacia aquellos días felices y recordó las veces en que se deleitaba con la historia del nacimiento del niño Jesús. Con los ojos llenos de lágrimas por el recuerdo le dijo a su tía
- ¡Por favor, dame este libro, lo he deseado toda la vida!
- Yo te lo doy – le dijo, (mientras pensaba para sus adentros, que feliz me sentiré si puedo librame de este libro hereje) - ¡Eso si, vos te arreglás con el cura, yo no quiero tener problemas!

Paula tomó la Biblia, la apretó sobre su pecho y como si hubiera alcanzado uno de los tesoros más preciados, regresó a su hogar llena de felicidad.

¿Han oído hablar de los planes de Dios? ¿Han oído decir que Dios mueve los mundos? ¿Escucharon que Él puede realizar lo imposible? ¡Aquí tienen un ejemplo! Quien hubiese escuchado a Paula clamar por una Biblia en un país que por aquél entonces estaba casi desértico y recién comenzaba a ser colonizado pensaría que sería una locura, un imposible. Sin embargo, para Dios todo es posible.

Tengo en mi poder esa Biblia. Impresa en el idioma italiano, en Firenze, Florencia, Italia, en el año de l894 por la Sacre Scritture. Dios usó esa entidad para producirla. Fue enviada a Buenos Aires, de allí a Rosario (Sta.Fe), donde un colportor de nombre Antonio Celle la vendió a un peón en la estación del ferrocarril Central Argentino que trasladaba las personas al interior del país. Ese peón fue utilizado para llevar la Biblia a la casa de la tía de Paula y a través de ella llegó a manos de quien clamaba a Dios por una Biblia. ¡Tremendo! ¿Verdad? ¡Oh Dios... qué grande eres!

Había una razón muy importante por la cual Dios realizó el milagro de acercarle una Biblia a Paula, y al mirarlo ahora a través del tiempo transcurrido, uno llega a la conclusión de que Dios tenía un plan. ¡Un maravilloso plan!

Tomado del libro LA FE DE MIS MAYORES, autor Natalio Aldo Broda, Editorial Unilit.
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